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sábado, 15 de mayo de 2010

Ese día

Estos versos me han salido extensos, pues no he tenido tiempo de hacerlos mas pequeños.

El día en que no se vean en los periódicos
noticias tristes, abrumadoras o violentas,
jugando con el morbo de las personas.

El día en que se vea, al andar por la calle,
gente sonreírle a los demás.

El día en que la gente se de cuenta
de que el mundo más que virtual, es real
de que la vida se vive en persona,
gozando, sufriendo, aprendiendo y diviertiéndose
y no uno sólo, inmerso en computadoras.

El día en que ya no tenga miedo,
de cambiar, de fallar, de renovar, y de cerrar ciclos,
que los errores no sean más que experiencia
y no desdicha o arrepentimiento.

El día en que no me preocupe por llorar en público,
por que me digan débil o por verme así.

El día en que acepte que soy y puedo ser libre,
desplegaré mis alas y emprenderé el vuelo
a lugares que no conozco, con personas que no creí conocer,
sin barreras, ni frenos, ni cadenas.

El día en que eso suceda,
ese día seré feliz,
feliz por el mundo, por mis amigos y por mí,
feliz por que a partir de allí,
podremos en verdad, empezar a vivir.

Enrique R

lunes, 3 de mayo de 2010

En el fin de la senda

Sólo si pudiera abrazarte con mis besos,
sujeta a mis brazos,
con un centello de dicha eterna
y más allá de los sentimientos.

Hubo tiempos que estuve preparado para todo,
con un ejército de deseos,
una armada completa de ilusiones,
derrotados tan fácil por tu mirada.

¿E importaría cuántas palabras pronuncie?
Si al final no existirá nada más que momentos,
que cuando voltees hacia atrás,
te des cuenta, de lo que pasó intrascendente
de lo que en verdad, alguna vez, fue real.

Y te hubiese seguido al fin del mundo de ser necesario,
por ti cada palabra hubiera pintado finales maravillosos,
pero cada poema que la felicidad intentó crear,
ya no quiso otra vez enfrentarte y volverlo a intentar.

Empiezo a consumirme,
incendiándome en pasiones reprimidas,
sentimientos que anhelaron fugarse
y que, ni con agua de llanto pudieron silenciarse.
Enrique R

domingo, 25 de abril de 2010

Plan de acción

Tenían tiempo libre para caminar sin rumbo por un buen rato, nadie los esperaba y podían darse el lujo de ir por ahí, viendo, paseando y conversando unos con los otros. Era tarde, pero tampoco se regían por horas, sólo sabían que la noche había llegado hace unos momentos.

Antonio y sus amigos habían ido al centro de la ciudad para conocer un poco más y abrir su panorama; hace unos días que salieron de su típica rutina, de la monotonía de diario, todos en un autobús habían emprendido uno de esos inolvidables viajes que dejan huella, más que en la mente, en el corazón.

En lo que llevaba del día, se habían divertido tanto, hicieron esa tarde muchas cosas; estuvieron comprando recuerdos del lugar, en especial aretes, pulseras y collares de ámbar, pues en las calles no faltaba quien les vendiera un souvenir hecho con ese material, era típico de por allá.
Algunas de sus amigas regateaban por un descuento, “ya por mayoreo” le decían a la vendedora, mientras los demás compraban dulces o refrescos en la tienda, pasando la calle.

Comenzaron de nuevo a caminar, habían estado dando vueltas por el parque, el que a todos les había encantado al ver que en el centro, las luces iluminaban un kiosko que encajaba perfectamente con la tranquilidad y la belleza de la noche.

- Oye- le dijo Antonio a Sofía para llamar su atención- qué genial ha sido hoy ¿no?
-¡Sí¡ Y he comprado como extasiada. Este viaje pinta mejor de lo que hubiera imaginado.
-Si, todo es perfecto. Bueno, sería perfecto si…tú sabes –dijo un tanto afligido.
-¡Ay Toño! Ni siquiera había pensado en ello. ¿Vas a hacer algo esta noche?
-No lo sé, quizá no. ¿Para qué? Si ya sabemos la respuesta.
-¡Vamos hombre! No seas pesimista-hizo una pausa- Además, mira el cielo, está hermoso, lleno de estrellas. Apuesto a que nunca lo habías visto así.
-Tienes razón –suspiró –pero ni aunque el cielo empezara a caerse…
- ¡Qué dramático me saliste!- le interrumpió- mira, podemos hacer un plan entre todos, creo que Vanessa se quedó en la nevería comprando un helado.
-¿Entre todos? No sería mejor…-A ver muchachos...-empezó Sofía a decirles a los demás, sin ni siquiera dejar replicar a Antonio- …denme ideas para que Vanessa y Toño, no lo sé, se queden solos un rato. Aquí mi amigo no se arma de valor y necesita nuestra ayuda-dijo mientras lo señalaba.
-¿Qué les parece esto? A la cuenta de tres todos corremos –comentó André- claro, excepto tú. Lo que pase después ya va por tu cuenta.
-¡No! Ese es el peor plan que he oído en toda mi vida.
-Claro que no, es original- dijo Sofía con una sonrisa en el rostro- y tal vez funcione.
-¡No! Un tal vez nunca funciona.
-No seas nena y diviértete un poco.
-Me divertiría si estuviera en tu lugar.
-Miren, ahí viene Vanessa- les informó Arturo, otro de sus amigos, haciendo que todos voltearan hacia donde ella estaba.
-¿Listo Toño? A la cuenta de tres…
-No se atreverían…
-No me subestimes- le dijo Sofía entre risas- Una…Dos…
-¡No!
-..Tres ¡Corran! -gritó Sofía.

En ese momento, todos salieron disparados, mientas que Antonio se quedó parado en el mismo lugar, sin creer siquiera lo que había ocurrido. Incluso parecía que estaba jugando a las Atrapadas, o al menos eso creyó Vanessa cuando vio a sus amigos y empezó a correr detrás de ellos para alcanzarlos.

Dedico esta historia a mis amigos.
Todos pensamos que algún día veríamos nuestras lágrimas y nos reíriamos, pero nunca imaginamos que al recordar esas risas nos darían ganas de llorar.

Enrique R

lunes, 12 de abril de 2010

Recordaba

Y me desperté con la ilusión en el rostro,
recordaba las dulces caricias de ayer
y cómo nuestras almas juntas se fundieron,
beso tras beso, una y otra vez.

Recordaba cada detalle de lo que pasó,
las voces desvaneciéndose con el momento,
mientras mis ojos perdidos en los tuyos
se habían olvidado incluso del tiempo.

Y arrancabas de mí hasta el último indicio,
del suelo, del mundo, de este planeta.
Sólo con uno de tus besos me sentía en el paraíso.

Y recordaba como se sentía todo,
las sensaciones tan presentes aquella vez,
pues compañía más sublime no podía pedir
y ahora, triste anhelo, todo esta vacio,
vacio de pensamiento, vacio de ti,
si esto fuera real, si no hubiera sido sólo un sueño…

PS. Te quiero, te quiero aunque no seas más que el sueño que siempre vivirá dentro de mi corazón
Enrique R

domingo, 11 de abril de 2010

Carta para ti

Amiga mía, hoy después de tantos días me he armado de valor para escribir esta carta que tal vez leerás o tal vez no, pero la intención más que nada no es sepas lo que siento, pues quizá ya lo sabes y sabías que esto podía suceder alguna vez; lo que desearía es que te detuvieras a leer lo que escribo y que me comprendieras, sólo eso.

Eres mi amiga del alma y pese a todo estaré contigo cuando me necesites. No dejemos que esta amistad que tanto trabajo y tiempo nos costó forjar, muera por esta tontería que voy a hacer. Pensaba quedármela únicamente para mí, mas no se si es cobardía o valentía, cobardía por temor a quedarme solo, por miedo a perderte y valentía por arriesgarme contra todas las probabilidades, por estar dispuesto incluso a aceptar un “no” nada más por verte siendo feliz.Sabes que es muy difícil pasar por esto, te diría que otra vez, pero ahora es diferente, esta vez es sincero lo que siento. A veces eres tan buena para descifrar lo que para por mi mente, notas mi preocupación, mi tristeza y mi felicidad, hasta creo que para ti soy un libro abierto, un libro, el cual ni siquiera yo sé en que terminará…

Dime cuántas veces has soñado con un final de cuento de hadas, quizá las mismas veces que cuando volteo y te veo pasar me he dicho “qué feliz sería si pudiera ser el príncipe encantado que desea su corazón”. Seguramente soy imprudente por que después de todo lo que hemos compartido, vengo con esto a postrarme frente a ti y sé que tal vez no tenga suerte y sin embargo, aún no me arrepiento de seguir escribiendo esta trise declaración.
Perdóname si tuve que esconder mis palabras, perdóname si al leer esta carta te vinieron a la mente pensamientos que te confunden o que te provoquen lágrimas, perdóname por ser como soy, sólo un tipo cursi, enamorado del amor y con deseos de que tu amor me corresponda. Y anda, no te preocupes por seguir tu camino y luchar por ser feliz, no te preocupes por decir algo que me lastime, soy fuerte y será el tiempo quien remiende el corazón.

Quizá estés cansada y ya te haya aburrido con mis cursilerías y aunque haya muchas otras cosas que tengo que decir, creo que por el momento sea mejor detenerme aquí. Espero que como siempre lo has hecho, intentes entenderme. No lo olvides, simplemente te quiero y eso es todo lo que me resta por escribir.

Por siempre, tu amigo y poeta personal.
Enrique R

viernes, 2 de abril de 2010

Este amor que siento por ella

Cuando la quería,
cuando me gustaba quererla.
Le di alas a sus sueños
y la enseñé a volar,
mientras los míos se quedaban
anclados por ella.

Cuando la quería,
ya no la quiero más
o al menos eso quiero querer,
mas es imposible dejar de hacerlo.

¡Qué dulce ironía!
No querer, pero queriendo…
me dicen que soy un idiota,
que es como si quisiera morir viviendo.

¿Es que acaso me masoquismo?
Me acuesto y abrazo la almohada,
que hasta pienso sentir su fragancia,
aunque no hay nada,
no está ella aquí conmigo.

Tal vez sea un idiota por quererla,
pero idiotez tan bella nunca había existido,
pues si no siguiera matándome,
la vida hubiera perdido todo el sentido.
Enrique R

lunes, 29 de marzo de 2010

A gran velocidad

Hace unos minutos el cielo se había tornado oscuro, abriéndole paso a la noche. Recorriendo la autopista “por la libre” un hombre de mediana edad conducía su motocicleta a más de 120 kilómetros por hora; abrazado a él, estaba su novia aferrándose a su abdomen con temor a caerse por la velocidad a la que conducía.

Habían tenido un fuerte lazo desde que se conocieron, por pura casualidad la torpeza del muchacho hizo que se tropezara con ella en el camino y que la hiciera caer en plena calle; después de que la ayudara a levantarse empezaron a platicar, a ella le fascinó su manera de hablar, él quedó enamorado de sus ojos y del eco de su risa. Meses atrás decidieron comprometerse, se casarían en apenas unas cuantas semanas más. Ese día se dirigían a pasar unas noches fuera de la ciudad, solo para relajarse y pasar algunas horas estando juntos, disfrutando no de otra cosa sino de ellos mismos.

- Desacelera. Estoy asustada- dijo con verdadera angustia.
-No, esto es divertido.
-No, no lo es. No juegues así. Por favor, esto es espantoso-estaba a punto de llorar.
-Está bien, pero con una condición.
-La que quieras.
-Dime cuánto me quieres. Sé honesta.
-Te adoro, te quiero muchísimo. Sabes que no sé lo que haría sino estuvieras conmigo.
-Seguramente no estarías en esta situación ¿no lo crees? –bromeó.
-Muy chistoso-le reclamó- ¿Ahora puedes bajarle a la velocidad?
-Sí, sólo…abrázame, abrázame con todas tus fuerzas- y así lo hizo ella, para después darle un pequeño beso en el hombro- Antes, ¿puedes quitarme el casco y ponértelo? Quiero sentir el aire en mi cara por unos segundos a esta velocidad.

Al otro día, en las noticias de la mañana se dijo que una motocicleta, debido a que sufrió una falla en los frenos, había perdido el control y se había volcado a mitad de la autopista. Dos personas estaban en la moto, pero solamente una de ellas logró sobrevivir.

La verdad fue que en el camino, mientras el hombre conducía, se dio cuenta de que los frenos no servían, pero no quiso que su novia se enterara. En lugar de eso, hizo que ella le recordara que lo amaba, sintió su abrazo una última vez y logró que se pusiera su casco, así ella podría sobrevivir, incluso si eso significaba que él moriría en su lugar.
Anónimo

domingo, 7 de marzo de 2010

Decisiones

Tomamos decisiones en cada momento de nuestra vida, a cada día debemos poner sobre la mesa las posibles alternativas; si queremos ir a la izquierda o a la derecha, si escogemos negro o blanco, en fin, todos dependemos de las decisiones.

Es cierto que podemos elegir qué hacer, pero no elegimos el momento en el que suceden las cosas, sino que debemos enfrentar los hechos como vengan, es cuestión de pararse y afrontar a la misma realidad.

Y habemos personas que mucho reflexionamos antes de hacer cualquier cosa, pensamos las consecuencias inmediatas y quizá las que son a largo plazo, pero más tardamos en cómo podemos actuar que en hacerlo.

También está el dilema de que nosotros mismos nos ponemos barreras y nos sugestionamos con el típico “no puedo” o “no funcionará”. Entonces si no creemos en nosotros mismos ¿quién lo hará? No podemos esperar que los demás depositen su confianza en uno, si es uno quien no puede hacerlo ni consigo.

Una vez que nos damos cuenta que las decisiones radican en uno mismo como propio de la identidad, es tiempo d e desprendernos de lo que los demás piensan que es correcto, pues nos dejamos influir por cualquier cosa que nos digan que así debe ser y lo aceptamos, muchas veces como si fuera la única verdad.
Tenemos un botón detonador en nuestras manos y de nosotros depende si lo presionamos o no; podemos suponer lo que pueda ocurrir a parir de nuestra acción, sin embargo es cierto que nadie sabe con certeza lo que verdaderamente pasará hasta que nos armemos de audacia y valentía. Será ese momento cuando nos aventuremos a actuar por nosotros mismos.

Errores y aciertos, ambos se dan gracias a las decisiones que tomemos; aunque es verdad que los únicos errores que cometemos en la vida son las oportunidades que dejamos pasar y las cosas que no hacemos. Sí, en varias ocasiones se da el caso en que intentamos nuevos retos que teníamos en mente y resultan de la manera en que no hubiéramos preferido que fuera, mas todo en la vida tiene su lado positivo. Obtenemos experiencia, encontramos una forma más de no hacer algo; así es como los grandes inventos se crean y es así como diseñamos el sendero que seguiremos por nuestra propia convicción.
Enrique R

domingo, 14 de febrero de 2010

Amistad, quizá sea eso

Una colección de fotos en este día de la amistad
¿Recuerdan los momentos que hemos pasado en esa cancha?
Dulce y yo ^_^
Diana y yo ^_^
Ahí por San CristóbalEn la troca pa' algún lugar
Tomando fotos ilegales en el cine
Twistereando
Tanta información lo atarantó
Disfrazados, pero somos los mismos
Enrique R

sábado, 13 de febrero de 2010

Carta a una amiga

En la mañana que platicábamos, ya sabes, como esos días en que llegas y me cuentas cómo te ha ido, noté que el sentimiento y la alegría con la que me irradiabas a diario estaba desapareciendo.

Pensé en lo que me habías dicho antes; me contaste que últimamente has tenido días terribles, que no sabes qué le ocurre al mundo que crees que está en tu contra en cualquier cosa y por eso te va mal. Yo no creo que eso pase, para mí eres una de mis consentidas y creo que para el mundo deberías serlo también.

Me divierte pasar el tiempo contigo, es muy refrescante darme un alejamiento del exterior para compartir contigo unos momentos; no lo sé, es como si tuvieras una llave especial de una puerta en mí que no había podido abrir antes y que sólo tú eres capaz de manejar.

¿Recuerdas cuando nos conocimos? Yo sí, al principio era duro siquiera mantener una conversación contigo, pensaba “esa tipa es muy rara, qué extraño se comporta”. Ja, qué irónico ¿no? Ahora hay quienes comprenden cómo te entiendo, no dudaría si te preguntaran lo mismo de mí; es una cuestión entre los dos. Supongo que hemos desarrollado una especie de lenguaje mutuo, entiendes lo qué pienso y yo sé lo que imaginas sin que siquiera digas alguna palabra.

Creo que me he desviado un poco del tema, no es extraño si piensas que hay mucho que decir, bueno, al menos a mí me gustaría contarte unas cuantas cosas más. Por el momento considero que es necesario quedarme con mis palabras y dejar de escribir, no te inquietes, algún día tendré la fuerza para pararme frente a ti y pronunciaré todo aquello que no he dicho.
Enrique R

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Un deseo de año nuevo (VI, VI)

Alicia sostenía una copa de vino tinto. En su rostro se plasmaba una cálida sonrisa, mientras jugueteaba con la copa y observaba hacia fuera de la ventana. Los fuegos artificiales retumbaron con eco profundo, conjurando un espectáculo de brillantes luces en el cielo nocturno.

-¡Por un feliz Año Nuevo!- brindó la mamá- ¡Que en esta casa nunca nos falte amor ni alegría!

- ¡Por un año lleno de oportunidades!- siguió Eduardo.

-¡Que todos tengamos salud! –comentó una tía.

-¡Y nuevos viajes repletos de aventuras!- exclamó el papá.

-¡Yo brindo por todos ustedes, que cumplan todos sus sueños!-gritó por último Alicia– Y también brindo por Ernesto, que aprenda a ser feliz y se divierta, que disfrute cada nuevo día como si no tuviera nada que perder, que aquella entereza que siempre me muestra no desaparezca ante nada, también que quiera con pasión y quien lo corresponda lo quiera de igual manera. Pero quisiera que él esté conmigo, a mi lado, mi amigo, mi querido amigo–pensó, mientras alzaba su copa.

VII

12…

-¿Un deseo?

11…

-Es cierto, no pierdo nada si lo intento.

10…

-Con un poco de fe se logran grandes cosas-pensaba.

9…

-Solo creyendo.
8…

-Deseo…-titubeaba incluso para sus adentros-deseo que nunca se esfume su tierna sonrisa, que
acepte nuevos retos en su camino, que sus lindos ojos nunca pierdan el brillo que le dan misterio a su mirada y que sea ella como siempre, a su manera. Desearía que Alicia cumpla sus más grandes anhelos, que jamás se sienta sola, que encuentre a alguien que la quiera y proteja como yo mismo lo haría; en fin, sólo quiero que siempre sea feliz como hasta ahora lo ha sido.

2…

Retumbó la última campanada de la noche.

1…

-¡Feliz Nuevo Año! ¡Que cumplan todos sus sueños!-gritó Ernesto, con un nuevo aire de esperanza.
Enrique R

Un deseo de año nuevo (IV, V)

¿Pero él sabe que te gusta?

-No- era imposible seguir fingiendo para con su hermano –Nunca hemos hablado de ello.

-¿Crees que quizá tú le gustes? Digo, quién no sentiría algo por mi pequeña hermanita.

-No –contestó secamente.

-¿Qué dices? ¿Por qué?

-Lo he visto enamorado. Además de qué es muy obvio, hace mil y una cosas para conseguir la
atención de quien quiere.

- Entonces… –quiso proseguir, pero no encontró cómo.

-Sí, sólo me ve como una amiga, su amiga con quién puede divertirse, compartir momentos, contar chistes, descubrir el mundo de a poco; sin embargo…-estuvo a punto de que la voz se le quebrara en el instante -…no como su novia.

Su hermano no pudo pronunciar palabra alguna, se redujo a compartir con Alicia una mirada de comprensión y un cálido abrazo fraternal. Ninguno retomó el tema ese día y se prepararon para el tradicional brindis familiar de Año Nuevo.
V

Las copas estaban listas, cada una con doce uvas y sangría hasta la mitad. Ernesto no creía en pedir un deseo con cada campanada que anunciara el último minuto del año que estaba por partir, mas el brindis no podía faltar ese día.

- ¿Cada quién tiene su copa con sus uvas? –preguntó la madre de Ernesto a toda la familia.

-Sí-contestó cada uno a su turno.

- Ya tengo mis doce deseos- comentó la prima de Ernesto, acercándose un poco a él y
susurrándole –deberías de usar al menos uno de los tuyos por tu princesa de cuento de hadas.

-No…

-¡Chis!- lo calló y continuó-No cuesta nada tener un poco de fe e intentarlo.
La campana de la iglesia en la otra calle sonó. Todos guardaban silencio. La cuenta regresiva había empezado.
Enrique R

Un deseo de año nuevo (III)

Quiero creer que hay una persona allá lejos, sentada con su familia, disfrutando de este día, pensando lo que yo- continuó diciéndole a su tío.

-¿Entonces ella te gusta?

Ernesto quedó desconcertado ante una pregunta tan directa y de un tema que nunca había tocado con alguien de su familia -¿Cómo…?- se detuvo antes de acabar de formular la pregunta-La considero una de mis mejores amigas y sí, creo que siento algo por ella, pero no sé lo que piense de mí con respecto... a tú sabes…eso.

-Eso es fácil, sólo es cuestión de…- lo interrumpió.

-Sí ya sé, sólo es cuestión de preguntarle, saber que piensa y a ver qué pasa- prosiguió- es que es muy difícil, ella es diferente en estás cosas. Mi mejor amiga me alienta y me dice que somos muy parecidos, que compartimos un idioma que nadie puede entender mientras ella y yo conversamos de lo que sólo ambos comprendemos. También creo que no es como todas las demás, tiene algo que la hace ser especial, distinta y pues no sé como decirle, simplemente no me salen las palabras en el momento.

-Sabes, dicen por ahí que cuando su presencia te arranca los más largos suspiros y se te olvidan las palabras que tanto ensayaste, quizá estés perdidamente enamorado- le interrumpió su prima con singular carisma, pues había estado escuchando la conversación.

-Tal vez, pero ella no lo sabe.
Enrique R

Un deseo de año nuevo (I, II)

Y esa sonrisa que te pintas- le dijo su tío ya casi al dar las 12 en esa noche- pensaba que no creías en estas fechas.

-No es que haya cambiado de opinión, pero hoy creo en otra cosa- respondió Ernesto con un aire de grata felicidad que hubiera sido capaz de contagiar a todos a su alrededor, claro, si es que no hubiesen estado ya alegres por el inicio de un año venidero.

En la mesa estaban comiendo los invitados que recién habían llegado a unirse a la celebración, mientras Ernesto y su tío platicaban como no lo hubieran hecho en días diferentes a éste.

-¿Y que es eso otro en lo que crees que te hace tan dichoso?-

- No es que lo crea, sino que lo quiero creer.

II

La gente seguía llegando y entre más personas había, menos espacio quedaba para poner la comida que traían para seguir con la fiesta. Eran unas veintisiete personas que se reunían para festejar en aquella casa.

-¿Por qué me ves? ¡Eduardo ya come y ve para otro lado que me siento acosada!- le reclamó Alicia a su hermano mientras ambos comían.

- Calma, lo que ocurre es que te notó distinta, un poco más contenta de lo que acostumbras- contestó para su hermana.

- ¡Claro! Me gusta comer y este pastel está riquísimo- se defendió-¿Qué más podría ser?

-Seguro mi pequeña hermanita está enamorada- dijo un tanto en burla un tanto en serio- por eso no puedes quitar esos ojos de ilusión.

-Oh, claro, no sabes, no dejó de pensar en él- dijo en tono sarcástico esperando confundir a su hermano-en especial cuando estoy comiendo…
Enrique R

jueves, 17 de diciembre de 2009

Demolición

Yo no sé por qué, pero mi casa está siendo demolida. Según lo que alcanzo a ver desde esta ventana, es algo para construir nuevas residencias para la gente de escasos recursos.

-¡Deténganse, no la tiren!- empecé a gritar, pero nadie me oía; además si lo hicieran, nadie le haría caso a este hombre detrás de la ventada, aquel que perdió una de las fortunas más grandes del mundo. Ya no merecía el respeto que siempre requerí, ya no más.

Al menos este espacio sería usado para algo que ayudará a la gente, nunca lo hice por mi mismo, pero esto es un buen comienzo. Si tan sólo mis familia estuviese defendiendo lo que me pertenece, pero no lo merezco, dejé de merecer su cariño hace tiempo. Siempre estuve buscando lo mejor y cuando conseguí la constructora creí haberlo encontrado; cuidaba mi nueva fortuna, aunque dejé de preocuparme de cosas importantes, como mi familia.

Me perdí la boda de mi hija y no estuve ahí cuando nació mi pequeño nieto, aunque quise compensarla con un regalo, ella dijo que no quería mi sucio dinero. Hace tres años se fue a Lile y no he vuelto a hablar con ella desde entonces.

Recuerdo los gratos momentos que pasé al lado de mi esposa, las miradas, los besos, el amor que de ambos emanaba era soñado. Hace días se fue de la casa; un buen día llegué del trabajo, ya no estaban ni sus cosas ni ella, sólo había una nota sobre la cama:
“Suerte Ricardo, ahora tienes la riqueza que deseabas, espero la disfrutes.
Te quiero, Aurora.”

Aún me retumban esas palabras en la cabeza, cómo duele haber tenido tanto y ahora que lo necesito, darme cuenta de lo que perdí. Tal vez aún no sea demasiado tarde, quizá mi mujer halla ido a la casa de su hermano y mi hija aún conservé su viejo número de celular. Las llamaré, le diré que he cambiado, podré iniciar desde cero y ahora cuidando lo que en verdad importa conservar.

Se cae la casa de poco a poco, si no salgo cuanto antes tal vez no salga. Si tan siquiera pudiera mover ese estúpido cuerpo mío, si por lo menos se levantara de ese sillón en donde yace desde hace días, si me dieran otra oportunidad…
Enrique R

sábado, 5 de diciembre de 2009

No olvidan...

¿Ahora resulta que soy un panquecito malvado? Pero, es bueno ser el malo de la historia...
Yo no soy rencoroso. Es en serio, hay quienes aún recuerdan lo que pasó hace tres años y no olvidan, ni perdonan... ¿verdad Sam?
Enrique R

sábado, 28 de noviembre de 2009

Despedida

Silencio.

Está a punto de empezar a llover. Aquel hombre camina errante como si no tuviera qué perder y se detiene al borde de las escaleras. Toma un pequeño vistazo, ve que ella se viene acercando con un paso calmado hacia él. Él la espera hasta que llegue a donde está, pero sigue caminando sin notar su presencia. Su mirada la sigue hasta que pasa el descanso de las escaleras y desaparece.

Aquel hombre que caminaba errante hacia las escaleras se queda desconcertado ¿A dónde va ella? ¿Por qué ni siquiera se despidió? Mueve el pie derecho y luego el izquierdo, empieza a caminar por donde ella lo hizo hace unos segundos, sigue su camino, pretende conseguir algunas cuántas respuestas. Baja un piso, luego otro y continúa hacia la puerta de cristal. La gente a su alrededor parece no importarle, tampoco el hecho de que grandes nubes negras están cubriendo la bóveda celeste.

Apresura un poco el paso con el único fin de alcanzarla, sin que ella se de cuenta, él ya se encuentra a unos cuantos pasos. El hombre lanza un gritó clamando su nombre y ella se detiene; él avanza unos metros para colocarse frente a frente. Cuando está a punto de lanzarle miles de preguntas, se le vienen a la mente todos los sentimientos y emociones que ella le había provocado. Era ella quién le había arrancado tantos suspiros y ese instante se convierte en el momento preciso.

Al ser incapaz de controlarse, el hombre se abalanza súbitamente hacia ella con ilusión en su rostro al tiempo que ella se arroja a sus brazos. Él dice todo lo que había estado guardando.
Ambos se reparten los besos y caricias que mantenían en secreto. Todo es como un sueño…un sueño que no es más que eso, nada más de lo que pasaba en los pensamientos de aquel hombre, de lo que imaginaba.

Regresa a la realidad.

Se miran a los ojos. Él separa los labios para pronunciar aquellas hermosas frases que jamás tuvo el valor de decir. Exhala un suspiro y se le olvidan todas las palabras que tanto ensayó, todo lo que quiso decir hace unos segundos ya no está.

Podía decirle cualquier cosa, pedirle que esperara un poco más, que no se fuera. Aquel hombre no hace nada para evitar su partida. Un simple adiós es la única palabra que emana de entre sus labios apenas abiertos.

Ganas de correr, ganas de huir de ese lugar.

Ella con la mirada hacia el suelo, alza poco a poco su rostro hasta estar en contacto con sus ojos. Él la mira fijamente, a ella y a sus ojos a punto de llorar.

Esperan unos segundos, aún mirándose de frente. Ambos impacientes, aguardando que suceda algo que los aferre el uno al otro para siempre, por unos minutos más. Segundos pasan robándose el tiempo, pero nada ocurre. Podrían seguir ahí por siglos, pero empieza a llover.Ella le responde con un hasta siempre que deja con su partida todas las fantasías guardadas, pero se lleva con ella todas las cálidas experiencias que vivieron juntos. Una lágrima de nostalgia recorre su mejilla derecha. Se da cuenta que es tiempo de partir, aunque por dentro no lo desee.

Recuerdos golpeado el presente.

Se vuelven a dirigir una mirada inocente. No dicen nada y ella se marcha. Él no puede dejar las cosas así, tiene que hacer algo. Quiere cumplir sus más grandes sueños, a cualquier precio, eso no importa, ya nada importa. Grita su nombre y la llama, ella no lo escucha; corre para hacia donde está y aunque ella vaya con paso calmado, no es capaz de alcanzarla.

Ella sube unas escaleras y se esfuma.

Aquel hombre se tira al suelo y llora. No cesa el dolor que siente por haberla dejado ir. Imagina esos ojos que lloraban cuando se despidieron de él mientras llovía. La recuerda, no logra olvidar sus tiernos ojos verdes que vio por última vez hace tres años, cuando con una sonrisa partió de su vida. La piensa y suspira por ella.

Es de noche y aún sigue lloviendo.
Enrique R

viernes, 27 de noviembre de 2009

Preocupaciones atrás

Sólo vive como quieras vivir, no te pongas tus propios límites.

Lo mejor es dejarse llevar, fluir con la corriente y a ver que pasa. ¿Qué puede suceder? A veces nos preocupamos con los "y que tal si...", pero sólo imponemos nuestras propias barreras dejando que los cuestionamientos nos abrumen de una manera tal, que se interpongan incluso en nuestros más grandes sueños.

Arriesgarse, diría yo, es la palabra de cada día.
Enrique R

Mensaje

Nada es como tu sonrisa,
aquella que alberga alegría tan inmensa;
nada es tan profundo como tus ojos,
inocuo deseo de saber lo que piensas.

Más de lo que quisieras
estoy a punto de idear,
gastando las hojas de este cuaderno,
una por una las desprendo
sin encontrar algún final.

Trazo bocetos que en una botella
adentrándose en la mar
surfearan por las olas en el horizonte,
miles de ellas desaparecerán.

Un día cualquiera mi dibujo encontrarás,
concibo tu cara llena de mil ilusiones,
hasta imagino tu sonrisa cuando veas
ondeando en el papel, que escrito está tu nombre.
Enrique R

Preguntas sin respuesta

¿Por qué la mamá de Monchis se fue sin ella? ¿Por qué me quería dar un ray?
¿Nani es omnipresente? ¿Alguna vez se podrá concentrar por sí sola?
¿El primo de Rafa está vendiendo droga en la prepa? ¿A cuánto?
¿Alguna vez Ari se subirá al metro?
¿Perera se sabrá las capitales de México?
¿Merlín sabrá hacer magia?
¿Qué vendrá en el examen de filosofía?
¿Qué hará Geartu con un letrario? ¿Se habrá drogado alguna vez?
¿Alguna vez se cumplirá mi sueño profético?
¿Me puedo drogar con trietanolamina o entonces para que sirve?
¿House logrará conseguir por fin a Cuddy?
¿En que acabará Doraemon?
¿Walt Disney está muerto?
¿Dios tiene alma?
¿Dónde esta Chibalba? ¿Así se escribe Chibalba?
¿Por qué venden ese Wii a $2500? ¿Falluca, defectuoso o robado?
¿Hay una multa por ser reggaetonero?
¿En el reglamento se prohiben usar dados cargados?
¿Todo sabe a pollo o el pollo sabe a todo?
¿Arjona y fernando Delgadillo algún día cantarán juntos?
¿Cuántas preguntas he escrito?
¿A qué hora vendrá la camioneta del pan? ¡¡¡Ya tengo hambre!!!
Enrique R