jueves, 17 de diciembre de 2009

Demolición

Yo no sé por qué, pero mi casa está siendo demolida. Según lo que alcanzo a ver desde esta ventana, es algo para construir nuevas residencias para la gente de escasos recursos.

-¡Deténganse, no la tiren!- empecé a gritar, pero nadie me oía; además si lo hicieran, nadie le haría caso a este hombre detrás de la ventada, aquel que perdió una de las fortunas más grandes del mundo. Ya no merecía el respeto que siempre requerí, ya no más.

Al menos este espacio sería usado para algo que ayudará a la gente, nunca lo hice por mi mismo, pero esto es un buen comienzo. Si tan sólo mis familia estuviese defendiendo lo que me pertenece, pero no lo merezco, dejé de merecer su cariño hace tiempo. Siempre estuve buscando lo mejor y cuando conseguí la constructora creí haberlo encontrado; cuidaba mi nueva fortuna, aunque dejé de preocuparme de cosas importantes, como mi familia.

Me perdí la boda de mi hija y no estuve ahí cuando nació mi pequeño nieto, aunque quise compensarla con un regalo, ella dijo que no quería mi sucio dinero. Hace tres años se fue a Lile y no he vuelto a hablar con ella desde entonces.

Recuerdo los gratos momentos que pasé al lado de mi esposa, las miradas, los besos, el amor que de ambos emanaba era soñado. Hace días se fue de la casa; un buen día llegué del trabajo, ya no estaban ni sus cosas ni ella, sólo había una nota sobre la cama:
“Suerte Ricardo, ahora tienes la riqueza que deseabas, espero la disfrutes.
Te quiero, Aurora.”

Aún me retumban esas palabras en la cabeza, cómo duele haber tenido tanto y ahora que lo necesito, darme cuenta de lo que perdí. Tal vez aún no sea demasiado tarde, quizá mi mujer halla ido a la casa de su hermano y mi hija aún conservé su viejo número de celular. Las llamaré, le diré que he cambiado, podré iniciar desde cero y ahora cuidando lo que en verdad importa conservar.

Se cae la casa de poco a poco, si no salgo cuanto antes tal vez no salga. Si tan siquiera pudiera mover ese estúpido cuerpo mío, si por lo menos se levantara de ese sillón en donde yace desde hace días, si me dieran otra oportunidad…
Enrique R

1 comentario:

Susi DelaTorre dijo...

Demolición... de un edificio, de una casa, de una persona, de una vida.

Demoliciones que nos dejan con ganas de arrepentirnos, de partir desde cero, de construir algo nuevo para no encontrarnos como en el presente... inmóviles sin futuro!


Besiños, Poeta!!