Duermes y me quedo a tu lado en primera fila,
descansas de tu día que el viento se llevó,
el fulgor de esa alegría que esperaba por amor.
Estoy sentado aquí de frente y por la ventana entra el sol
y aunque esté frío allá fuera como una tarde nevada en el norte,
emana un candor abrasador.
Luces artificiales iluminando mi sendero se apagaban ante mí.
Oscuridad ha de amenazar aquel eclipse lunar,
estrella que en el día te veo,
desde allí difuminar.
Enrique R

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