sábado, 17 de octubre de 2009

¿Qué carro elijo?

La vida es tan sencilla, sólo vívela, disfruta el presente y olvida el pasado, éstas y otra sarta de frases que es fácil decirlas pero ardua es la misión de lograrlas. En el lenguaje de la vida, todo se puede manejar a disposición del autor y describir como uno lo desee.

Usemos la del Porsche ¿por qué nos esforzamos en tratar de aprender a manejar en un Porsche?¿No sería mejor empezar con un pequeño vocho para enseñarnos bien y ya cuando estemos listos agarrar el Porsche y tomar cualquier camino al cual nos pueda llevar? Me he dado cuenta que siempre queremos empezar con lo mejor aunque no tengamos ninguna experiencia en ello. Jugamos a creer que desde la primera vez podremos ser unos maestros manejando cualquier cosa y es cierto, a veces puede dar resultado, pero qué pasa cuando fallas, cuando ves que la meta por el momento está fuera de tu alcance ¿qué haces? ¿te das por vencido? ¿olvidas lo que quisiste y dejas la ilusión marcharse con el viento?

Agarraste el Porsche para demostrar que eras totalmente hábil de conducirlo, pero al instante lo chocas y haces que colapse de frente contra una pared, qué rabia ¿no?, saber que desde un principio no tuviste lo que era necesario para lidiar con la grandeza y te preguntas ¿por qué no inicié con algo más sencillo? ¿era importante destacarme a la primera? Te lamentas y vez el daño que causaste por el súbito acto que acabas de hacer; ni siquiera habías conducido un carro nunca, jamás habías estado frente a un volante por tu cuenta y ¡puf! caíste en la realidad de que tal vez no era el momento de intentarlo. Pero el problema no es ese, sino ¿qué hacer luego? ¿te rindes y decides caminar y viajar en transporte público todos los días o superas lo que pasó y te esmeras por comenzar como se supone que debiste hacerlo?

Puede que la decisión sea un poco confusa, en la primera no tendrás que preocuparte más por que choques y te quedas en la conformidad de una "vida tranquila", mas por el otro lado ¿qué ocurre si optas por hacerlo en el modo correcto? Puedes tomar clases de manejo, te especializas en cómo responder a cada situación que se te presente en la carretera, te diplomas en el uso de cada mecanismo en los automóviles y qué caminos tomar a la hora de conducir, te enseñas los tipos de maquinaria que hacen arrancar motores e incluso has arreglado y mejorado el Porsche que destrozaste, en fin haces mil y un cosas con el único propósito de lograr lo que una vez fallaste...todo va bien, en problema es cuando lo pones en práctica, estás preparado y lo sabes.

Pero ¿qué carro agarrar primero? Ya sabes que todo es cierto, pero en ti todavía quedan dudas, permanecen reminiscencias de aquello que pasó con el Porsche y no puedes decidir que hacer.

¿Qué sigue? ¿el vocho, por si todo lo que construiste no sirvió para nada? ¿o te arriesgas? ¿está bien? ¿te juegas el todo por el todo y reintentas con el Porsche que alguna vez te dio un placer al tratar de conducir? ¿qué harías si intentas con el Porsche, pero fracasas de nuevo? ¿sería el final? Hay otras alternativas, sí, que tal si el vocho es el que eliges como opción y te gusta más; te das cuenta que el Porsche no era lo indicado para ti, sin embargo estabas engañado a creer que así lo era. ¿Qué pasa si el Porsche ni siquiera enciende cuando lo arranques?...¡Basta de indecisión!

Vas a donde tu coche te aguarda, abres la puerta del lugar en donde están encerrados ambos carros, sólo que ahora ya nada más queda uno, pero éste está cubierto con una sábana blanca. Te acercas de paso en paso, ansioso de que por fin podrás conducir tu auto y podrás ir feliz a donde desees . Estás justo en frente del carro cubierto, sujetas la sábana con ambas manos y la jalas. ¡¿Qué?! ¡La sábana pesa demasiado! Ni siquiera con tu mayor fuerza logras mover la sábana. Nuevo problema ¿cómo quitas la maldita sábana? ¿por qué pesa tanto? ¿qué necesitas? ¿por qué tantos problemas?

Entonces te das cuenta, por algún motivo que desconocemos la vida te pone retos a cada momento y no son para que nos demos por vencidos sino para superarlos y prepararnos para el siguiente, sabiendo que siempre podremos salir triunfantes y si no conseguimos el carro que queríamos, tal vez sea por que no era para nosotros.
Enrique R

No hay comentarios: