Tan tranquila y serena estabasoscura noche que te suponía dormida
amparabas tu descanso en el sueño,
sueño profundo de esferas inquebrantables.
Trasuntabas tus sentidos hacia mí,
dulce verdad escondida entre sombras
de asedio a fulgores incrustados
que se escapan un exilio de sinfín.
Qué no hubiera hecho en la noche
por un desplante tuyo
que me vieses con tus labios precisos
y me besaras con tus ojos profundos.
Análogos preclaros
de amor que se equivocan,
por agobiada presión certera
viniera a tocarte la boca.
Paisaje estrellado desde afuera
te tiende una ondulante sábana negra,
mis puños tiemblan porque callas
cobijándote sola a tu manera, sola sin mí.
Despierta,
seguiré sentado aquí, mismo lugar,
a sabiendas que no sucederá;
difícil es para alguien que creció entre la nada,
poder decir te amo o te quiero
sin temor por la cruda realidad.
Enrique R
No hay comentarios:
Publicar un comentario