Tu esencia es la que despierta a los sentidos,
alerta la percepción y debilita el poder de mi razón.
Dulces, demasiado dulces son las palabras que emanan de esa tu tierna voz,
cuan desgarrados estarían los momentos sin la dicha de ese bello son.
¿Cómo saber qué es lo que ronda por tus pensamientos?
¿Por qué sigo esperando el momento?
Cualquier instante sería ese momento.
Tu distancia parte el alma en pedazos,
ver como hay momentos que te encuentro ausente, adentrada tal vez en los recuerdos;
mientras yo aquí presente, anhelo volverme parte de ellos.
las estrellas, los planetas, las olas… todo sigue igual.
Quisiera clausurar sentimientos, cerrarlos y dejarlos fluir;
recuerdo tus manos, entrelazadas en mí…
la corriente, ha dejado de seguir.
Veo el anochecer al filo de la ventana
al tiempo que escribo estas mis burdas palabras.
Lluvia, esa gota, el agua que la calle no moja;
mi pluma sigue escribiendo,
desde mi mejilla algo ha caído sobre la hoja.
Enrique R

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