viernes, 21 de agosto de 2009

Verdades ocultas

Sí lo admito, tal vez me he dejado influenciar, dejándome ser corrompido por mi mismo derredor, por tratar de encajar dentro del rompecabezas al que tal vez no pertenezco. Vine de un lugar muy apartado de esa realidad, de lo que creía era mi camino y mi verdad; mas ahora mi visión se ha nublado, por vivir solamente, para ocupar un espacio. ¿Qué paso con mi antiguo yo? Con el antiguo ser de mí, que no se daba el lujo de dejar pasar la vida sin motivo alguno, el que dejaba pasar lo que se tenía que olvidar, él, aquel que no se detenía ante dilemas morales y que no dejaba de hacer lo que tenía o quería hacer, solo por estar pendiente de la superficialidad o los asuntos mundanos que nada me interesaban.

Tal vez sea la edad, o el reencuentro con un nuevo ser que ni siquiera conozco. Desde hace unos cuantos meses he conocido a la inutilidad, la única leal ante las asperezas de la vida; en lugar de apartarla de mí, la he invitado a conocerme más, a que me lleve a un lugar que nunca quise explorar; ahora nada más está ahí inhumanamente, siendo mi compañera !Frustrante! He oído que lo importante en el vivir es el cerrar círculos, dejar ir lo que ya ha partido, meterlo al baúl del olvido y cerrarlo con llave para empezar a llenar otro más; no se debería arrastrar el pasado con uno, ya que el presente es lo que tienes que enfrentar, pero qué tal si el pasado era lo que te daba la vida y el ahora y el mañana es lo que constantemente me está matando ¿debe aplicarse la misma ley universal?

Hablemos del presente, últimamente me siento vacío incluso de mí, estoy rodeado de muchas personas, algunas dicen ser amigos y otras únicamente son presencias pasajeras: van y vienen sin una misión específica, e igual me siento vacío. Es como si tanta risa absurda, tiempo desperdiciado y tantas murmuraciones no sirvieran de otra cosa más que para joder. Ya encontrarse disperso para mi estado no es una razón para estar orgulloso, es mejor dicho estar perdido y no encontrarme ni en mi mundo; no me es posible concentrarme como solía hacerlo, es solo no pensar, dejarme guiar por el pensamiento de masas, he perdido mi estado de cometa libre por el viento.

Cómo desearía volver a tener fe, llenarme de esperanzas como alguna vez lo pude haber hecho; es cierto, he sido un soñador irreparable y un estúpido irremediable, mas no puedo diferir si en verdad soy yo o es la sombra que en mi camino dejé caer. Absolutamente nadie es indispensable, ningún lugar, ninguna obsesión o ningún deseo, verdaderamente sólo es lo que me he estado metiendo en la cabeza y digo que es real; lo único que es cierto es que venimos a este mundo fragmentados y cuando estamos frente a alguien que queremos sentimos que es una de las partes perdidas y que ahora hemos encontrado...nadie será totalmente necesario, pero puedo asegurar que cuando tienes a personas que realmente te saben apreciar y tu a ellos, sabes que realmente vale la pena vivir para estar en su compañía y tener en cuenta que estamos construyendo un proyecto mutuo.

No es por ser orgulloso o soberbio, sin embargo constantemente me llega a la mente que simplemente no pertenezco a ese lugar, que sinceramente alguien más está ocupando el espacio que me corresponde por derecho, ¡qué estúpido fui! Enterarme de que la felicidad se paró frente a mí por un largo tiempo y antes de que la viera, se cansó de esperar y se fue, cómo odio que la fortuna me haya dicho "ya es muy tarde, pero no te preocupes me volverás a encontrar". Qué difícil es olvidar algo o alguien, qué maldición es poder recordar todo; debo tener en cuenta, es sólo apego y costumbre, no tiene por que convertirse en necesidad a menos que así lo quiera ¿pero para qué quererlo si me hace daño? ¿no sería algo masoquista de mi parte?

En fin, hoy logre darme de cuenta que vale la pena tener amigos a mi lado que en realidad se preocupen por mí, que me hagan reflexionar y caer en la cuenta de que me estoy cegando con mi propia terquedad; también hay otros que arriesgarían mucho de sí para ayudar y algunos más que me alegran el día con sus anécdotas, líos y su apoyo moral. No puedo negarlo, esta confusión me está causando demasiados conflictos, no tengo ni la más remota idea a donde ir, pero si tengo que esperar, qué más da donde lo haga, lo que sí me interesa es con quién compartir estos vestigios de nostalgia que cargo en mi interior.

Enrique R

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