Y el viento abrió tus alas que te dejaron volar hacia el sol
y no te dejaron regresar
ahí donde mis sueños decidieron empezar.
Ícaro sus alas te prestó
para que lo acompañaras más allá del cielo,
dime si es allí donde te quedaste,
pues es ahí donde te veo.
También quisiera construirme unas
y alcanzarte donde estás, sin embargo,
ya de nada servirá,
pues cuando acabe mis alas,
ya muy lejos estarás
Enrique R
1 comentario:
Que lindos versos, aunque llenos de melancolía.
Un abrazo
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