Libro de poemas cerrado, blanca flor que en invierno se marchita,
verso tras verso de un sueño deseado
que a intentarte me incita.
Mientras que las estrofas vuelan con el viento,
platico por las noches con la almohada
de lo que me imagino cuando te pienso,
me recuesto, cierro los ojos, estás dibujada en mi cielo.
Vengo a escribir lo que crea poder
pues no encuentro las palabras para decírtelo,
se me olvidan esas frases que tanto ensayé,
me enamoro, te amo, la verdad, no lo sé.
He hecho todo lo posible para no enamorarme,
verás que en el intento he fracasado;
aquel libro de poemas a diario se sigue llenando,
cuando intento en una de mis estrofas encontrarte.
Mis letras son la esencia que dejas en el aire,
por donde estas rimas se marcharán,
mas mi voz de escribir no cesará
cuando el papel clame por tu nombre,
para ese entonces que me obligue a despertar.
Y tu voz es mi canción,
que inspira con su son esta poesía,
de días pasaderos en enero
que se apaga en este insulso momento.
Enrique R
3 comentarios:
Pienso ..... pienso y medito que no ha sido insulso el momento que he gastado leyendo.
Un buen poema, Enrique, me gustaron mucho los cuatro primeros versos, aunque creo que el libro no está cerrado, sino abierto.
Saludos, un beso
Ío
No, tu voz no dejará de escribir, porque el amor es una estupenda excusa para seguir haciéndolo...
Un saludo de Lasosita!
Quería darte las gracias por los hermosos comentarios que has dejado en mi blog.
Con tu permiso me quedo un rato por aquí pues lo poco que he visto me ha gustado.
Besitos dulces.
Publicar un comentario